Deportista haciendo kitesurf aprovechando uno de los tipos de viento

Tipos de Vientos

Una jornada de surf, kitesurf o windsurf necesita de las mejores condiciones de viento para que podamos divertirnos practicando nuestro deporte náutico favorito. Conocer los vientos, sus características, cómo afectan a nuestras condiciones de navegación y cuáles son las zonas en las que tenemos diferentes tipos de vientos es algo fundamental para todos los amantes del mar y de los deportes acuáticos.

Cómo se forma el viento

Antes de comenzar debemos entender de forma rápida qué es el viento y cómo se forma. De esta manera, tendremos una idea general sobre éste y podremos entender mejor las informaciones siguientes.

El viento es un flujo de aire cuya formación se produce cuando existen diferentes presiones atmosféricas. El aire no absorbe el calor que llega a través de los rayos del Sol, sino que lo adquiere a través del calor que van desprendiendo las diferentes superficies terrestres, rocas, agua, tierra… Esto provoca que ese calor no se reparta de manera homogénea, ya que unos materiales tardan más tiempo en perder el calor que otros, lo que origina diferentes presiones atmosféricas en el aire. Al calentarse una zona de aire, desplaza el volumen de aire más frío y provoca una corriente que denominamos viento.

Cuántos tipos de viento existen

En numerosas ocasiones nos preguntamos cuántos tipos de viento hay. Esta pregunta tiene difícil respuesta, ya que dependiendo de su velocidad, de su procedencia, del lugar de su origen e incluso obteniendo su nombre basado en antiguas leyendas, los vientos se presentan de múltiples maneras. Cada región, debido a sus accidentes geográficos y a sus condiciones climatológicas presenta unas características determinadas y un tipo de viento determinado. De esta forma, aunque tenemos un amplio “catálogo” con los principales vientos que afectan a las diferentes zonas geográficas, podemos encontrarnos variantes de los mismos si acudimos a entornos más locales dentro de estas regiones.

Sin embargo, para facilitar la comprensión y la identificación de los vientos, se organizan principalmente en tres categorías: planetarios, regionales y locales. Los vientos planetarios deben su aparición a la rotación de la Tierra y mueven una gran cantidad de energía. Se conocen bajo el nombre de alisios en las zonas intertropicales y vientos del oeste en las zonas templadas. Un ejemplo de este tipo de viento es el monzón. Los vientos regionales se deben a la orografía de la zona, así como a la relación entre la zona terrestre y marítima de la misma. Por último, los vientos locales se mueven desde zonas con presión alta hasta zonas de presión baja. Así, podemos encontrarnos con: brisas marina y terrestre, brisa de valle, brisa de montaña, viento catabático y viento anabático.

Tipos de vientos según su velocidad

Otra de las categorías que nos encontramos es debida a la intensidad con la que un viento desarrolla su recorrido. De esta forma, para simplificar y entender mejor frente a qué tipo de viento nos estamos enfrentando, las dos categorías principales son: brisas y vientos fuertes.

Las brisas son vientos que aparecen de forma suave. Apenas provocan ninguna molestia sobre la vida cotidiana de los habitantes y permiten, generalmente, una reducción en las temperaturas. Los vientos fuertes por el contrario, son vientos agresivos. Si bien cuando su virulencia aún no es demasiado elevada pueden ser aprovechados para practicar deportes náuticos, una vez comienza a aumentar su velocidad, llegan a convertirse en tornados y ciclones que pueden causar graves problemas y destrozos sobre las zonas en las que aparecen.

Para una ordenación más precisa tenemos la siguiente tabla, en ella podemos comprobar los diferentes tipos de vientos según su velocidad y los nombres que podemos asignarles dentro de las dos categorías principales:

 

Tipos de viento

 

Tipos de vientos en España

España es, probablemente, uno de los países con una mayor variedad de vientos dentro de su territorio. La topografía del país y su localización, lo convierten en un lugar favorable para que se desarrollen diferentes tipos de vientos. Los principales tipos de viento que hay son: el ábrego, el galerna, el levante, el poniente, el terral y el tramontana.

El ábrego se desarrolla principalmente en la zona Norte de España, Asturias y Cantabria, y se caracteriza por unas temperaturas templadas y una humedad relativa que en ocasiones provoca chubascos. Proviene de la dirección suroeste gracias a los vientos del Atlántico que se junta con corrientes de las Islas Canarias y Azores. Podemos encontrarlo en primavera y otoño.

El galerna es uno de los vientos de mayor renombre entre los habitantes de la zona cantábrica y el Golfo de Vizcaya. Es un viento súbito y violento que tiene su mayor apogeo en las épocas de primavera y otoño. Se produce cuando un frente de aire frío cambia repentinamente de dirección. Sus características son la alta humedad atmosférica, su baja temperatura y la velocidad elevada de sus vientos.

El viento de levante es uno de los principales del sur de España. Se origina en el mar Mediterráneo y alcanza su punto de mayor velocidad cuando atraviesa la zona del estrecho de Gibraltar, aprovechando la orografía como si se tratara de un embudo. Generalmente presenta altas temperaturas y baja humedad.

Otro viento que causa estragos en los habitantes del sur de la península pero que hace las delicias de los amantes del surf, windsurf y kitesurf, es el viento de poniente. Proviene de la dirección opuesta al levante, es decir, desde el océano Atlántico, y suele venir acompañado por altas temperaturas que ayudan a mejorar el clima en invierno pero que son peligrosas en verano.

En la costa catalana el más conocido es el viento de la tramuntana cuya principal característica es la fuerza con la que sopla.

En último lugar, encontramos el terral. Este viento de norte se produce por las distintas formas de absorber el calor de la tierra y el mar. Debe su nombre a que el viento proviene desde la tierra y se adentra hacia el mar debido a que la tierra tarde menos tiempo en desprender el calor absorbido por los rayos del sol, mientras que el mar aún mantiene altas temperaturas.

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