Surf, Kitesurf, Windsurf, Wakeboard... cada día son más las modalidades náuticas que surgen en torno a unas buenas condiciones del mar. A pesar de contar con muchas similitudes entre ellos, cada uno se diferencia del otro en algunas técnicas, materiales y posibilidades de practicar. Hoy vamos a explicaros qué es el wakeboard y todo lo que rodea a esta disciplina.

Una tabla y una lancha

El wakeboard es la modalidad náutica deportiva que se practica con una tabla y en la que el deportista es arrastrado, agarrado a una cuerda llamada palonier, por un vehículo acuático motorizado, bien sea una lancha o una moto de agua. El wakeboard surge como una mezcla entre el esquí acuático y el snowboard, para los amantes de la tabla sin la posibilidad de acudir a una zona con la nieve necesaria para realizar la actividad. En la práctica de este deporte se suelen colocar elementos de plástico sobre el agua con los cuales el rider puede interactuar. De esta forma se pueden realizar eslalon a través de unos elementos verticales y delgados que se mantienen sobre el agua, o se ejecutan saltos accediendo a unas plataformas que son colocadas en medio de la zona de navegación. Estas plataformas tienen dos rampas para poder cogerlas por ambos lados, de esta forma el rider, gracias al impulso del vehículo motorizado, toma la rampa y se eleva por encima de la misma. En ese momento dispone del tiempo necesario para ejecutar algún truco en el aire.

Iniciación y material

Para realizar wakeboard es necesario conocer los tres pasos principales que se deben realizar a la hora de comenzar la navegación. Estos consisten en: posicionarse en el agua, el deportista se coloca en posición fetal dejando la mitad de la tabla fuera del agua. En esta posición es importante permanecer agarrotado ya que los brazos, que están sujetando la cuerda, deben ir apretados al pecho mientras la lancha o moto acuática se pone en marcha y va tensando, de manera suave la cuerda. Una vez esté totalmente tensa, la lancha o moto acuática podrá empezar a navegar a toda velocidad. El segundo paso suele ser el más complicado. Una vez la moto o el bote comienzan la navegación, debemos ser bastante rápidos y habilidosos para enderezar la tabla, de forma que ésta no ofrezca resistencia a la navegación y podamos caernos. El truco está en tratar de realizar el mismo movimiento que si nos levantáramos de una silla. Si hemos conseguido pasar esta tarea, nos encontramos ante el tercer paso. En último lugar debemos colocarnos de forma adecuada para dejarnos llevar por la inercia de la embarcación y mantener el equilibrio sobre la tabla. Para ello, la pierna trasera debe controlar la inclinación de la tabla con respecto a la superficie acuática, dejando caer gran parte de nuestro peso sobre ella, mientras que las manos se encargan de controlar la cuerda que nos une a la embarcación para controlar la dirección.

Todo esto se realiza con unos elementos muy importantes. La tabla, la cuerda o palonier y un chaleco salvavidas. Las tablas de wakeboard son similares a las de otros deportes de características similares, por ello consisten en un núcleo de espuma mezclada con resina y todo ello recubierto con fibra de vidrio. Se utilizan tornillos de metal para juntar las uniones y aletas. Los tipos de tablas varían dependiendo del nivel del deportista así como de la modalidad dentro del wakeboard a realizar.